Una buena ropa de cama es esencial para dormir bien. Pero si la ropa de cama es de mala calidad, es poco probable que duerma confortablemente. ¿Cómo elegir la ropa de cama ideal y qué materiales son los mejores? Aquí tienes nuestros consejos para elegir y mantener tu funda nórdica con facilidad.
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Elegir tamaños y materiales: un paso importante
¿No sabes la talla de tu edredón? No es fácil recordar todas las medidas. Para que te resulte más fácil, esto es lo que tienes que tener en cuenta:
- para una cama individual: elige una funda de 140 cm x 220 cm o de 200 cm x 200 cm.
- para una cama doble, de 140 cm: 200 cm x 200 cm o 240 cm x 220 cm.
- para una cama doble, de 160 cm: 220 cm x 240 cm o 240 x 260 cm.
- para una cama de matrimonio: 260 cm x 240 cm.
Cuando se trata de fundas de almohada, tienes que escoger la que mejor se adapte a la forma de tu almohada: cuadrada o rectangular. Ahora que ya has calculado las dimensiones, tienes que optar por los materiales que prefieras.
Algodón y algodón ecológico: un clásico
El algodón puro es un material saludable y natural. Su calidad y suavidad dependen, principalmente, de la finura y el número de hilos utilizados en el tejido. Cuanto más tupida sea la trama, mejor será la tela. También puedes optar por una alternativa orgánica. Cultivado sin pesticidas ni productos químicos, el algodón orgánico es aún más suave y flexible que el ordinario. Además, estarás aportando tu granito de arena al planeta. En cualquier caso, los conjuntos de algodón deben plancharse.
Percal de algodón: la elección de la suavidad
El percal de algodón es un tejido de mayor calidad que el algodón ordinario. Se fabrica con fibras más largas, peinadas y tejidas de forma muy apretada. El resultado es un tejido fino y flexible, especialmente agradable al tacto y que ofrece una auténtica sensación de bienestar en la cama. Además, es un tejido muy resistente y duradero.
Raso de algodón: para un toque de lujo
El satén de algodón es otro tejido de alta calidad. Suaves como la seda, las fundas de satén de algodón proporcionan confort y calidez en invierno. Tiene la particularidad de ser ligeramente brillante por el anverso y mate por el reverso, pero también puedes encontrar modelos a rayas o estampados.
Mezcla de poliéster y algodón: práctica para el día a día
Las fundas de polialgodón suelen tener la misma proporción de poliéster y algodón. Ligero y flexible, este material, mitad natural y mitad sintético, es muy sencillo de cuidar. Se seca rápidamente, se arruga muy poco y es fácil de planchar.
Lino: de forma natural
El lino es un material natural famoso por su nobleza. Es un tejido especialmente agradable en cualquier estación del año. Gracias a sus propiedades termorreguladoras, refresca en verano y abriga en invierno. Además, el lino lavado es muy absorbente e hipoalergénico. Es resistente y se suaviza y flexibiliza con cada lavado. En cambio, necesita ser planchado para ser domado, ¡pero siempre con el tejido húmedo!
Franela: para inviernos cálidos
Originalmente, la franela se fabricaba con lana. Ahora, está realizada, mayoritariamente, con algodón. El material se muele, se bate, se aplasta y se prensa, lo que le da ese característico aspecto fieltrado. Es un tejido ideal para el invierno, gracias a su tacto esponjoso. Además, no necesita plancha.
Bambú y cáñamo: fibras vegetales sostenibles
Tanto el bambú como el cáñamo proceden de fibras vegetales naturales y renovables. Las plantas de bambú y cáñamo se cultivan de forma especialmente natural. El bambú no requiere de una deforestación previa y se renueva muy rápidamente. El cáñamo prácticamente no necesita agua ni fertilizantes para crecer adecuadamente. Ambos materiales son antibacterianos por naturaleza.
Diferentes formas y estilos de fundas nórdicas
Las fundas biberón o chimenea cuentan con una solapa en el extremo del edredón, lo que permite remeter la ropa de la cama. Son ideales para los edredones de los niños. Para el resto, encontrarás fundas que se cierran simplemente con una cremallera o mediante botones a presión. Son más difíciles de colocar, pero resultan más prácticas cuando hay que quitarlas.
Respecto al estilo, es difícil recomendar solo uno, ya que existe una gran variedad de diseños: estampados geométricos, florales, lisos, lunares, cuadros, rayas, etc. Lo más importante es que te guste tu ropa de cama y que combine con tu diseño de interior. Por ejemplo, para un dormitorio recargado, es preferible utilizar una funda nórdica lisa y minimalista.
Por otro lado, no dudes en optar por colores diferentes, estampados o por un diseño bicolor. Incluso para las camas infantiles, la elección puede ser muy variada: personajes de dibujos animados, animales favoritos, etc. Ofrece a tu hijo un conjunto cómodo y relajante para que duerma bien.

Planchar y poner una funda nórdica: un juego de niños
En primer lugar, te recomendamos encarecidamente que laves la ropa de cama antes de utilizarla por primera vez. Así, te asegurarás de dormir con unas sábanas limpias y bonitas.
Planchar una funda nórdica puede ser francamente tedioso, pero, con estos consejos, puedes hacer que la tarea sea un poco más ligera. En primer lugar, extiende y alisa la ropa en cuanto salga de la lavadora. Lo ideal es que tengas una plancha de vapor central y una tabla de planchar grande, por practicidad y ergonomía.
Si tienes una plancha normal, no te preocupes: humedece el tejido con un pulverizador, déjalo reposar unos veinte minutos para que las fibras se aflojen. Para facilitar el planchado y ahorrar tiempo, ¡no dudes en planchar tu funda nórdica con el doble grosor!
Si tienes una plancha normal, no te preocupes: humedece el tejido con un pulverizador, déjalo reposar unos veinte minutos para que las fibras se aflojen. Para facilitar el planchado y ahorrar tiempo, ¡no dudes en planchar tu funda nórdica con el doble grosor!
Si sueles tener problemas para colocar la funda nórdica, aquí tienes nuestro pequeño truco: coloca la sábana en posición horizontal, dóblala por la mitad y vuelve a doblarla por la mitad. Haz lo mismo con el edredón. Introduce el edredón doblado en cuatro veces dentro de la funda. Sacude la funda sujetando bien los extremos y ¡YA ESTÁ!