Cómo mantener una alfombra como nueva
Muchas veces, basta con pasar la aspiradora para que todo el polvo y los restos de comida o de pelos (para los que comparten casa con una mascota) desaparezcan. ¿Quieres un tip extra? Una hora antes de aspirar tu alfombra, esparce sobre ella un poco de bicarbonato mezclado con sal. No solo hará que el polvo desaparezca más rápidamente, sino que, además, dejará un agradable olor. Si la suciedad está muy incrustada, también es buena idea barrer la alfombra en la misma dirección del pelo. Lo que nunca, en ninguna circunstancia, debes hacer es sacudir la alfombra golpeándola. Con ello, lo único que conseguirás es dañar el tejido y acortar la vida útil de tu alfombra. ¿Y si tiene manchas difíciles? Entonces, ya no estamos hablando de un mero mantenimiento. Aquí entran en juego un conjunto de técnicas de limpieza que varían de un caso a otro.El material de la alfombra importa
No todas las alfombras se limpian igual. Si has encontrado manchas en la alfombra, lo primero que debes hacer es conocer su composición (si no la sabes, consulta la etiqueta). Aquí tienes un pequeño resumen con consejos útiles en cada caso: • Alfombras de lana: basta con aplicar un poco de jabón neutro y sal en agua fría. • Alfombras de fibras vegetales: si hablamos de una alfombra de, por ejemplo, bambú, lo ideal es que recurras a aceites esenciales. Son los productos que más cuidan este tipo de tejidos. • Alfombras de algodón: aquí, además de jabón, puedes añadir un producto desengrasante, si la mancha es muy difícil. • Alfombras de yute o látex: no se pueden mojar, así que la única solución es intentarlo con un lavado en seco en la tintorería.
La limpieza en casa de sofás y sillones
Pasamos ahora a una cuestión algo más compleja: la limpieza de sofás y sillones no desenfundables. Si la mancha es reciente, pon sobre ella papel de cocina o un paño de microfibra para que absorba la máxima cantidad de producto posible. Y descarta las toallitas húmedas: con ellas solo lograrás empeorar la situación. Cuando la mancha esté prácticamente seca, pasa un paño mojado con agua y jabón, hasta que la mancha desaparezca. Si tu sofá es de piel, al terminar, usa una crema hidratante para engrasar la superficie que has limpiado.
¿Qué hay de la ropa de cama?
Hay mantas, colchas y nórdicos que no se pueden lavar o que, sencillamente, no caben en la lavadora. Si es tu caso, no te preocupes, basta con airearlos de vez en cuando para mantener el polvo alejado de sus superficies. Y, si se han manchado, prueba, antes de nada, a aplicar un poco de gaseosa o agua con bicarbonato sobre las manchas. Ante todo, recuerda no utilizar nunca ni lejía ni detergente aplicado directamente en el material.
Si sigues estos consejos, estamos seguros de que mantendrás como nuevos los textiles de tu hogar durante más tiempo. ¡Incluso los que no se pueden lavar a máquina!

