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Almohadas para Bebés
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La funda de almohada para bebés es un elemento decorativo clave en el dormitorio de tu hijo. Sin embargo, por la seguridad de tu bebé, te desaconsejamos encarecidamente que utilices una almohada. No te asustes, pronto podrás comprarle su propia almohadita y toda la ropa de cama a juego, ¡sólo tienes que tener paciencia!
Seguramente te preguntarás si una almohada es indispensable para la comodidad y el sueño de tu hijo. Tu bebé pasará los primeros meses de su vida durmiendo, por lo que es esencial que su entorno sea seguro y desterrar cualquier objeto que pueda resultar peligroso. Por eso, a partir de los 2 años, puedes colocar una almohada en la cama de tu hijo.
Los bebés son criaturas frágiles incapaces de protegerse a sí mismas. Tienen poco movimiento y no pueden agarrar un objeto ni apartarlo. Por eso una almohada puede ser peligrosa para un recién nacido. Puede dificultarle la respiración o incluso asfixiarle. Por eso hay que extremar la vigilancia y cubrir al bebé sólo con un saco de dormir de su talla.
No usar en la cama:
Siguiendo estos consejos, protegerás a tu hijo. Crecerá rápidamente y pronto podrá tener su propia almohada, ¡como los mayores!
Ahora que tu hijo ha crecido y ha cumplido 2 años, puedes comprarle su primera almohada. Opta por un modelo extraplano para que su cuello no se estire demasiado. En general, la forma es rectangular y el modelo estándar mide 40 cm x 60 cm.
Ahora es el momento de elegir la ropa de cama y la funda de almohada. Elige una funda de almohada que quede bien ajustada para que no estorbe al bebé con las arrugas. Puedes comprarlas en juegos a precios muy razonables para que puedas cambiarlas con regularidad. Hay 2 tamaños según la almohada que elijas:
Para acompañar y facilitar todos los dulces sueños de tus hijos, opta por una funda de almohada suave y mullida. Incluso a los 2 años, tu bebé sigue siendo frágil y sensible al polvo y los ácaros.
La funda de almohada es también un elemento decorativo en el dormitorio de tu pequeño, una bonita oportunidad para completar su ropa de cama. El blanco es un gran clásico, pero también puedes optar por colores y estampados más divertidos para divertir a tu pequeño durmiente. En todos los casos, recuerda combinar toda la ropa de cama para conseguir un dormitorio acogedor.
Recuerde siempre lavar la funda de almohada después de que se la hayan entregado en casa o la haya comprado en una tienda, ya que las bacterias pueden seguir alojándose en ella.