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Pies de somier
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La base de un somier es un accesorio discreto para su dormitorio, pero esencial para el uso diario. Refuerza la base y garantiza la estabilidad a largo plazo. Además, los cuatro pieceros permiten al durmiente adaptar su estatura y construir a la altura de la cama. Montarla es un juego de niños y no requiere instrucciones de montaje.
Al elevar la ropa de cama, los reposapiés garantizan una buena ventilación del sistema de descanso. También contribuyen a evitar la proliferación de ácaros. Su forma puede simplificar la manipulación a la hora de rehacer la cama. Así, quien sufra de lumbalgias o sea de baja estatura encontrará un modelo y una altura de piecero que le harán la vida más fácil.
Si tiene niños, es mejor elegir patas de cama bajas. Son una garantía de seguridad en caso de una hipotética caída. La forma cilíndrica de las patas evitará que los niños se hagan daño jugando cerca de la cama. Los pies de cama de madera maciza de haya son más resistentes a los golpes de los niños pequeños.
En los dormitorios situados en áticos o entreplantas, es importante evitar golpearse la cabeza al levantarse. Los reposapiés bajos te permitirán despertarte sin sorpresas.
Por regla general, la altura correcta de la cama está entre 50 y 55 cm del suelo. Para estar seguro, lo mejor es realizar esta sencilla prueba. Siéntese en el borde del colchón y apoye los pies descalzos en el suelo. Actualmente existen tres tipos de altura para los pies:
Ten cuidado. Si tienes los pies demasiado bajos, tendrás que hacer un esfuerzo adicional para levantarte. Esto es especialmente cierto para las personas mayores y/o discapacitadas. Por otra parte, unos pies demasiado altos dificultan el acceso a determinados tipos de durmientes (niños, minusválidos, etc.).
La forma de las patas no sólo desempeña un papel estético en el dormitorio. Su función principal es garantizar la estabilidad de la cama. Un juego de cuatro patas de gran diámetro evitará que la cama cruja con el paso del tiempo. Las patas estrechas pueden dañar el suelo y hacer que la cama se balancee sin parar. Una forma redonda es lo mejor para los niños y para que la cama sea más fácil de rehacer. Las formas curvas (bola o cilindro) también aportan un toque de suavidad al dormitorio. Las patas cuadradas o en forma de huso en blanco o negro son más tradicionales. El acero inoxidable y el metal son más contemporáneos o modernos.