El jardín o la terraza son lugares ideales para disfrutar de los muebles de jardín en un día soleado. Pero como los muebles de jardín suelen estar al aire libre todo el año, es importante cuidarlos y protegerlos de las inclemencias del tiempo y el clima. Sea cual sea la estación.
Para mantener sus muebles en perfecto estado y disfrutar de ellos durante más tiempo, una funda protectora de jardín es un aliado imprescindible.
Los muebles de jardín están muy expuestos a los caprichos del clima: sol intenso, lluvia, granizo, incluso nieve en invierno. Si no se protegen, pueden deteriorarse rápidamente. Sustituirlos cada año puede resultar muy caro.
La madera es un material característico muy sensible a la humedad. Aunque puede tratarse y barnizarse, la madera se pudre si se somete repetidamente a la lluvia o la humedad. Por tanto, hay que protegerla de las fuentes de agua. Los aceites característicos, como el aceite de linaza, pueden proporcionar una buena protección, pero si deja sus muebles de jardín de madera a la intemperie todo el año, sería prudente invertir en una funda protectora para muebles de jardín.
Los muebles de madera no son inmunes a la corrosión. En contacto con un ambiente húmedo, el metal reacciona y se oxida, corroyendo poco a poco su estructura. Aparte del efecto antiestético del óxido en tus muebles, puede causar daños considerables y hacer que la estructura se desmorone, pierda solidez y, por tanto, sea peligroso utilizarla, especialmente en la barbacoa.
Las sombrillas también necesitan una funda protectora. La funda protege la sombrilla de los efectos del sol, que pueden decolorarla. Resistente e hidrófuga, la funda impide que el moho y los hongos se instalen en los laterales de la sombrilla cuando está plegada.
En primer lugar, utiliza una funda protectora del tamaño adecuado para que cubra por completo la mesa o las sillas. Antes de usarla, despliégala y comprueba que no esté dañada. Para ser de buena calidad, la funda debe ser resistente a los rayos UV, hidrófuga y duradera. Debe ser fácil de usar, tanto para proteger el mueble como para retirarlo. Cuando ya no la necesites, dóblala y guárdala en un lugar limpio y seco.
Para los muebles de jardín, especialmente los de madera, es esencial elegir una funda que permita que los muebles respiren. Lo ideal es una funda de poliéster tejido. Por supuesto, debe ser impermeable y hermética.
También puedes optar por una lona protectora transparente u opaca, con protección UV para que tus muebles duren el mayor tiempo posible. A continuación, elige la lona del tamaño adecuado: si es demasiado pequeña, no protegerá lo suficiente los muebles; si es demasiado grande, reducirá la circulación del aire y los muebles se resentirán.