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Equipamiento de natación
¿Buscas un bañador de 1 o 2 piezas para mujer para volver a ponerte en forma en la piscina? Una amplia selección de modelos con corte alto, medio o bajo, tirantes ajustables en la espalda, sujetador con o sin aros, escote en V, redondo o sin tirantes. Para una silueta perfecta, elige un tejido escultor que moldee el vientre. La gama de ropa deportiva masculina incluye bañadores clásicos o minishorts para un look más moderno. También hay bermudas. Para completar tu equipo de natación, no olvides meter en tu bolsa de piscina las gafas de natación, las chanclas, la túnica o el bañador y el reloj GPS.Elegir bien la piscina o la zona de baño
Nadar es divertido... pero no todo es diversión. También es un deporte completo, beneficioso para todas las edades y fácil de encajar en una agenda apretada. Sólo es cuestión de saber cuál es el mejor lugar para tus sesiones de natación. Al fin y al cabo, no se nada igual en una piscina pública abarrotada, en una piscina privada de un centro deportivo o en un lago en medio de la nada. Si estás empezando, lo mejor es que elijas una piscina cubierta con las líneas de agua bien marcadas. Tu progresión será más regular, sin sorpresas desagradables. En una piscina tradicional, podrás variar tus brazadas (crol, braza, mariposa, etc.) en un entorno seguro. Algunas instalaciones también tienen franjas horarias reservadas para entrenamientos libres o clases supervisadas por un socorrista. Para los más avanzados, las sesiones en aguas abiertas pueden suponer un verdadero cambio. Mar, lago, río: estos entornos permiten trabajar la resistencia adaptándose a las condiciones naturales. Es una buena manera de prepararse para pruebas largas, como relevos o 1500 metros. Sin embargo, antes de cada salida, es esencial comprobar las normas locales, las zonas señalizadas y la calidad del agua. Por último, para los aficionados, algunas piscinas homologadas acogen regularmente competiciones locales, a veces incluso campeonatos nacionales, y hasta pruebas clasificatorias para los Juegos Olímpicos. Puede ser motivador observar a nadadores experimentados, e incluso apuntarse en el futuro. Tanto si estás en París como en una ciudad pequeña, seguro que hay una piscina cerca de ti que satisfará tus necesidades. ¿Qué accesorio para qué práctica?
La natación no es una actividad universal. En función de sus objetivos - forma física, técnica, competición - los accesorios adecuados marcan la diferencia. A menudo pensamos inmediatamente en las gafas y el gorro, pero hay muchos otros, todos útiles a su manera. Las almohadillas para las manos, por ejemplo, son ideales para trabajar la fuerza de la parte superior del cuerpo, sobre todo en estilo libre o mariposa. Refuerzan los músculos y mejoran la posición del brazo bajo el agua. Pero ten cuidado de elegirlas en función de tu nivel: demasiado rígidas y pueden ser contraproducentes. Para los que quieren mejorar su técnica, la tabla y los pull-boys son esenciales. La tabla te ayuda a aislar el trabajo de las piernas y, por tanto, a mejorar la brazada. El pull-buoy, por su parte, se desliza entre los muslos para que puedas concentrarte en el movimiento de los brazos y el enfundado. Estos accesorios pueden incorporarse fácilmente a una sesión de 45 minutos. Otra herramienta que a menudo se pasa por alto es el cinturón de flotación. Es especialmente útil para los adultos que se están recuperando o los niños que están aprendiendo. Proporciona estabilidad y comodidad, al tiempo que favorece una buena postura. Y si juegas al waterpolo, no olvides adaptar tu equipo: un gorro cerrado reforzado, una pelota flotante y un bañador adecuado para un uso intensivo. El waterpolo, un deporte de equipo poco conocido, desarrolla tanto tu coordinación como tu capacidad cardiovascular. Estructura una sesión de natación para mejorar tus progresos
Nadar sin objetivos claros puede llevar rápidamente al estancamiento. Para progresar al máximo, lo mejor es estructurar las sesiones y variar los formatos. No importa cuál sea tu nivel: lo más importante es dar a cada sesión de entrenamiento un marco preciso. Empieza siempre con un calentamiento suave: de 10 a 15 minutos de nado libre a un ritmo moderado. Esto prepara al cuerpo para el esfuerzo, reduce el riesgo de lesiones y te da tiempo para meterte mentalmente en la sesión. A continuación, dale un tema a tu entrenamiento. Resistencia, velocidad, técnica o recuperación activa: la elección depende de tus deseos y de tus objetivos. Un ejemplo concreto: ¿quieres mejorar tu marca en los 100 metros? Trabaja el split. Haz 8 veces 25 metros a un ritmo rápido, con 30 segundos de descanso entre cada uno. Céntrate en la calidad del movimiento más que en la cantidad de largos. No olvides las fases de enfriamiento. Unos diez minutos de natación lenta permiten al cuerpo estabilizar su ritmo. También es el momento ideal para incorporar algunas brazadas de braza o espalda, que son naturalmente más relajantes. Por último, sé regular. Tres sesiones a la semana son suficientes para notar los beneficios reales: resistencia, tono muscular, mejora de la respiración. ¿Y por qué no te fijas un objetivo divertido, como participar en un relevo amateur o descubrir una carrera de aguas abiertas en tu zona? Además de una buena forma física, la natación aporta una ventaja mental. Tanto si vienes a desconectar después de un día intenso como a entrenar para los juegos interclubes, cada vez que te lanzas al agua te haces una promesa: simplemente, sentirte bien.